El Gobierno deporta a un colombiano que deja en Alicante mujer e hijo españoles La madre de Mauro sostiene una foto de su hijo, junto a la mujer y el pequeño del joven colombiano deportado a Colombia. Al fondo, amigos y familiares. Su mujer es madrileña. Su bebé, de seis meses, alicantino. Sus dos hermanos tienen permiso de residencia y trabajo permanente. Su madre posee la nacionalidad española y está pendiente de jurar la Constitución. Pero él, Manuel Mauricio Muñoz, es un inmigrante colombiano sin papeles. Tiene 19 años y ha sido deportado por el Gobierno. "No lo han deportado", corrigió indignada su esposa, Cristina Trigo, "lo han desaparecido". Manuel Mauricio no tenía papeles pero sí toda su vida en España, como explica su familia. Llegó con 10 años con su madre y tres hermanos. "Se ha criado aquí", explicó Cristina. Está empadronado en el barrio Virgen del Remedio y tiene un bebé, nacido en Alicante en septiembre de 2008. Por las mañanas ayuda en el negocio familiar y, por la tarde, estudia en el centro de Formación para Personas Adultas Profesor Alberto Barrios. No tenía contrato y, por tanto, carecía de papeles.
El drama es que Mauro, siempre según las informaciones facilitadas por su familia y su abogado, Blas Giner, "tiene a toda su familia en Alicante". En Colombia no tiene parientes directos. Abandonó el país con 10 años y nunca ha regresado. "Bogotá", explicó el letrado de la familia, "es una de las ciudades con mayor índice de delincuencia y Mauro está allí, sin conocer, sin dinero y sin móvil".
Su mujer y su madre, Arcilia, denuncian, además, que lo han deportado "engañado". Según explicaron, el martes la madre recibió una llamada de la Policía Nacional. Le pedían que acudiera con su hijo Mauricio a la comisaría para que le dieran el pasaporte. Al día siguiente, a primera hora, madre e hijo acudieron a las dependencias policiales. Allí, tras firmar la recepción del pasaporte, los agentes informaron a la madre que Mauro estaba detenido por carecer de papeles y que ayer pasaría por el juzgado. La policía avisó entonces al abogado del joven y le comunicaron también su pase a disposición judicial. Su mujer y su madre se dirigieron al juzgado de guardia. "Tras cuatro horas de espera, nos dicen que la noche anterior le habían metido en un avión con rumbo a Bogotá", explicó Cristina. Giner confirma que el juzgado no tiene conocimiento ni de la detención de Mauro, ni de su traslado previo al ingreso en un centro de internamiento, "que es el proceso habitual". Decepcionados e impotentes, los familiares de Mauro reclaman "justicia" y piden que lo traigan de nuevo a España. "Yo soy española", agregó entre lágrimas Cristina, "pero lo que ha hecho el Gobierno y la policía española me avergüenza". "Que me lo devuelvan porque han dejado a mi hijo sin su padre". "Cuando vas de buena fe, pasan cosas como esta", lamentaron Arcilia y Cristina. Ahora la preocupación de la familia se centra en el estado de Mauro. "Un joven de 19 años, sin dinero, en un país que no conoce y sin saber a dónde ir...". Su madre se ha puesto en contacto con su hermana, la tía de Mauro, para que vaya a recogerle al aeropuerto. "No sabemos nada de él. Hemos intentado que allí le avisen por megafonía para que no se fuera y esperara a su tía. Pero como no sabemos ni en qué vuelo lo han metido ni a qué hora llegaba, no sabemos si se habrán encontrado", explicaron apenados.
"He pedido el expediente. Después citaré el lunes a su familia. Pero no ha sido expulsado por carecer de papeles sino por sus antecedentes policiales". Encarna Llinares, Subdelegada del Gobierno en Alicante, justificaba así la expulsión de España del joven colombiano Manuel Mauricio, de 19 años y que deja en Alicante a su pareja y a un bebé, de nacionalidad española, de seis meses.
Aunque la subdelegada del Gobierno reconoció que es difícil revocar la orden de expulsión, no quiso adelantar acontecimientos y señaló que cuando estudie el expediente citará a la familia. "Este lunes -dijo-, porque creo que han pedido cita". Llinares quiso sin embargo señalar que "no se ha expulsado a un pobre inmigrante sin papeles y reiteró que los antecedentes policiales del joven colombiano eran la causa, y no la falta de papeles, de la orden de expulsión".
Blas Giner, el abogado de la familia, explicaba sin embargo que los antecedentes "policiales, que no penales, de Mauro -matiza-, fueron por su pertenencia a una banda de latinos mientras era menor de edad". Se le condenó con medidas reeducativas que según Giner "dieron resultado puesto que ya no pertenece a ninguna banda, trabaja y sigue estudiando". Por eso, el letrado considera que los antecedentes de Mauro no debían constar, puesto que eran de cuando era menor y ante el nacimiento de su hijo "sentó la cabeza" ni ser la causa de la expulsión. "El derecho a la familia debería primar en estas situaciones", argumenta, teniendo en cuenta que el joven colombiano es padre y está "reformado".
La familia de Mauro, su mujer y su bebé, su madre, hermanos y una prima se dieron cita ayer en las puertas de la Subdelegación del Gobierno para pedir con su presencia la vuelta del joven colombiano. Portando carteles con las leyendas "el Gobierno rompe familias" o "Soy español, porqué me quitan a mi papá?", sus más allegados reclamaban su vuelta a España.
Arcilia Muñoz, madre del joven deportado y abuela del hijo de la madrileña Cristina, recordaba que su hijo ha sido expulsado del país por engaño. "Si sé que le van a echar -dice su madre- lo escondo". Arcilia lamenta entre sollozos que España ya le ha arrebatado dos hijos. Uno de ellos fue asesinado hace un año en Alicante. Su asesino cumple condena actualmente en la cárcel de Villena. "Tengo un hijo enterrado aquí, y ahora me desaparecen otro". Porque según explica a Mauro no deportaron, sino que lo desaparecieron porque nadie ha notificado nada.
El drama de la familia es la ignorancia, el desconocimiento. Arcilia reconoce que si le hubieran advertido de la orden de expulsión, "me hubiera sentado mal pero lo hubiera aceptado. Si no nos quieren aquí, pues nos vamos. Cuando pasen los tres años podré sacar a mi hijo del cementerio y llevármelo. Lo malo -continúa relatando- es que como es mayor de edad, no te avisan. Te han echado como a un animal. Si yo no hubiera ido con él a la comisaría donde le detuvieron con engaños no sabría que un día después lo han metido en avión de vuelta".
Mauro abandonó Colombia a los 10 años. Vino a España con su madre y tres hermanos. Nunca más ha vuelto. Aquí se ha criado y ha hecho su vida. Tras una adolescencia algo problemática, había vuelto a estudiar y trabajaba para mantener a su pequeño Cristian de seis meses y su pareja.
Su madre tiene ya la nacionalidad española. Le falta -explica- jurar la Constitución. Sus hermanos tienen la situación regularizada. Él, el más pequeño de la familia era el último en regularizar su situación. Ahora es aún más difícil. La expulsión implica una prohibición de volver de entre 3 y 5 años. LAS PROVINCIAS.ESEtiquetas: colombianos, inmigracion |